El atleta valenciano sube al segundo cajón del podio con una marca de 7,42 segundos y el polaco Szymanski se lleva el oro

Bien puede estar el siglo XXI ya avanzado más de un cuarto, que el atletismo español sigue en el siglo XX, en manos de apasionados que se dejan el alma superando dificultades para que los prodigios que nacen no se agosten. En los pies de prodigios de voluntad, paciencia y determinación como los cuatro del relevo mixto, medalla de plata al mediodía; como el vallista Enrique Llopis, que por la tarde, ya noche cerrada, sumó su medalla de plata al botín español. La medalla más inesperada vista la exhibición de rivales pasmosos en series y semifinales. Detrás de ambos metales, la sombra rotunda del técnico Toni Puig, un mago.

En los pasillos del pabellón inmenso, el atletismo español es también Colin Jackson, el legendario puma de Cardiff (7,30s en 60m vallas; 12,91s en los 110mv) contándole al compañero de As Juanma Bellón lo magnífico que es Quique Llopis, del que habla con ojos chispeantes de cómo puede ganar hoy la final (21.02), si antes pasa series (10.34) y semifinal (19.48) “Todo depende de la salida. Fulgurante, decidida”, dice. “La diferencia entre 7,45s [la marca de Llopis] y 7,37s [los rivales] es esto, un palmo, un roce, un apoyo menos fuerte, es imprevisible”.