Las tecnologías, los riesgos, los mercados y hasta las excusas convergen: siempre hay que acelerar porque la seguridad lo exige, porque el clima no espera, porque los jóvenes no ven futuro y porque el futuro, si no se presenta urgentemente, se lo queda otro

La biología sintética promete curar enfermedades, personalizar terapias y rediseñar materiales, pero algunos informes recuerdan con delicadeza que convendría regularla antes de que alguien se lance a utilizarla para mejorar a los humanos por vía de catálogo. Michael Sandel, profesor de filosofía en Harvard, sostiene que el transhumanismo entraña el r...

iesgo de generar nuevas desigualdades y una casta de humanos aumentados. Rafael Yuste, neurocientífico en la Universidad de Columbia, advierte de que “podremos esculpir el cerebro de un adulto con posibilidades casi ilimitadas”. Algo que ya anticipaba la replicante de Blade Runner, cuando descubre que su memoria no le pertenece: “Esos no son mis recuerdos. Son los de otra persona”.

En la era de los datos y los algoritmos, tampoco nuestras decisiones parecen ya del todo nuestras. Los sociólogos alertan de que los deepfakes erosionan la confianza pública, de que la manipulación algorítmica complica la democracia y de que la verdad empieza a necesitar certificado de autenticidad, mientras las plataformas sociales recuerdan que su misión sigue siendo conectar a las personas, preferiblemente con anuncios personalizados entre bulo y bulo.