Los lectores y las lectoras escriben sobre la fuga de médicos en España, las declaraciones de Trump respecto a Cuba, el rechazo del Tribunal Superior valenciano de investigar a Mazón, y la investigación sobre la identidad real de Banksy

Apátrida. Así me siento yo que, tras 35 años en mi país, me voy, tomando la decisión más difícil de mi vida. Emigro para continuar con mi carrera médico-investigadora, que tanto esfuerzo personal y dinero a las arcas públicas ha costado. Me voy con dos carreras universitarias, un título de especialidad, tres másteres y un doctorado, en el momento en que todo mi trabajo tiene que dar sus frutos al Estado. Me voy de

nte-de-cesm-el-problema-de-la-huelga-de-medicos-no-es-de-la-ministra-de-sanidad-es-del-gobierno-de-sanchez.html" data-link-track-dtm="">un sistema que maltrata al médico “por tradición” y penaliza con una red caníbal de ayudas a quien, en pro de sus pacientes, además quiere investigar. Soy médico internista, infectóloga sin título, ya que en España no existe —otra cosa por la que somos únicos—. Me voy de unos políticos enajenados de la realidad de la ciudadanía, con tristeza al ver cómo están dejando morir un sistema público de salud que es la verdadera “marca España”. Me voy para poder seguir mejorando la salud de mis pacientes, sin que sea a costa de la mía propia. Me voy tras una generación, la del 15-M, que soñó con cambiarlo todo y no cambió nada. Me voy sin poder acceder a una vivienda, prisionera del país del sol y del turismo. Me voy del país más bonito del mundo, de mi tierra, España.