Los lectores y las lectoras hablan sobre la emigración de profesionales, la eutanasia, el clima político y el narcisismo de Trump
España vive una emigración constante de profesionales cualificados que buscan fuera lo que aquí no encuentran: un salario digno y reconocimiento. Ingenieros, sanitarios o investigadores se marchan por imposibilidad de prosperar. Esto afecta a toda la sociedad. El país pierde capacidad de innovación, calidad en los servicios y ambición colectiva. El problema reside en un rancio modelo empresarial con una miopía social que prioriza reducir costes laborales en lugar de apostar por el futuro. A corto plazo parece funcionar, pero lleva al desastre. Retener talento es una apuesta de futuro.
Luis Mariano Moreno Écija. Getafe (Madrid)
Estoy a favor de la eutanasia. Pero me produce una pena infinita que una joven de 25 años haya recurrido a ella. Esto no es gran cosa, ya que así pensará la mayoría. Pero hay otro sentimiento que me revuelve el estómago, esa especie de satisfacción que se percibe en quienes se felicitan porque “se ha cumplido su voluntad”, “hemos asistido a un ejercicio de libertad”, “¡vuela alto!” Vuela alto porque el Estado bajo cuya tutela estabas no te protegió. ¿Así que la libertad para Noelia era eso, decidir cómo morir? Ya podemos estar tranquilos, ha hecho uso de su derecho. El caso de Noelia no es un logro de nuestro Estado de derecho, es un fracaso estrepitoso, el último capítulo de una historia de abandono e irresponsabilidad.






