Rápida, cremosa y sin posibilidad de fallo: así es nuestra fórmula renovada de un clásico de la comida reconfortante

La coliflor siempre ha sido una hortaliza complicada para muchas personas. Castigada durante siglos por largas cocciones que sacaban lo peor de ella –el olor a pedo en la cocción, entre otras cosas–, ha sufrido un rechazo hasta cierto punto comprensible. Sin embargo, cuando está cocinada en su punto y acompañada por ingredientes que suavicen sus aromas más difíciles, puede ser una de las verduras de invierno más satisfactorias.

Bañar la coliflor en bechamel y rematarla con queso ha servido desde tiempo inmemorial para convencer a niños y adultos de las bondades de esta crucífera. Nuestra versión de la coliflor gratinada evita el engorro de preparar la salsa francesa, sustituyéndola por una crema aromatizada con ajo, chalotas y romero de preparación más sencilla (y resultado un pelín más ligero). El plato es puro placer: si quieres disfrutarlo, mira el vídeo de arriba.

Separar los floretes de la coliflor, y cortar la parte del tronco en rodajas finas. Cocerla en una olla con agua hirviendo con sal abundante unos nueve minutos, o en el microondas con 100 ml tapada a potencia máxima el mismo tiempo. Comprobar si está hecha, y si no, cocinar dos o tres minutos más.