Que los ‘influencers’ la hayan conquistado es lo normal cuando el cine es lo de menos
El gran acierto de Paquita Salas fue mirar a los actores desde fuera del photocall. Las servidumbres y penurias de esta carrera de fondo (en la que no hay un camino marcado) pasan por el photocall. En ocasiones se pide como favor al jefe de prensa que te dejen posar. La prensa gráfica —que ni sabe quién eres ni le importa— te fotografía por si las moscas. En ocasiones el jefe de prensa no puede o no quiere colarte. En una enternecedora escena de la citada seri...
e, Macarena posa a solas cuando ya ha acabado el estreno. Cuántas veces he presenciado esto en la vida real.
Estar en el photocall es la prueba de que interesas. Conocí a una actriz (de esas que ya tuvieron que abandonar) que hacía varios en la misma tarde, cambiándose a toda prisa y recorriendo Gran Vía para estar en todas las alfombras. Nunca se quedaba a las películas. Su guerra era otra (sobrevivir, medrar, existir... no lo consiguió).
En el photocall interesa más Alejandra Rubio que Alejandro Amenábar, pesa más Vicky Martín Berrocal que Kiti Mánver. Cuanto menos trabaja un actor, más interés tendrá en pisar la alfombra roja. Interesan los actores, y en menor medida los directores. Algún guionista conozco al que han echado de la alfombra roja de su propio estreno, y conozco a muchos que ni siquiera han sido invitados. Si el equipo creativo (en el técnico ya ni entramos) es expulsado de las mieles de su propio estreno, cómo no vamos a tener unas alfombras rojas colonizadas por sansirolés del lifestyle y la belleza.






