Buena parte de los Gobiernos de la UE han anunciado medidas que se centran por ahora en sofocar la subida de precios de diésel y gasolina
Cuando llegan las crisis energéticas, uno de los grandes focos de contagio para la inflación son las gasolineras, los combustibles. En España, por ejemplo, la gasolina y el diésel han registrado su mayor subida en cuatro años. Y es por ahí por donde los Gobiernos están empezando a trazar sus planes para contener una factura que, si se dispara, puede acabar llevando su gangrena por toda la eco...
nomía. Como, precisamente, solo han pasado cuatro años desde la última vez, cuando la cotización del gas se fue por las nubes por la invasión rusa de Ucrania, las recetas del manual de políticas públicas están frescas.
Son bastantes los Ejecutivos de la UE que ya están diseñando medidas después de anunciar su intención de actuar. Porque la crisis “ya se nota en los bolsillos”, como señaló el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, que vino a decir que las primeras ayudas españolas llegarán al transporte profesional. Se trata de aliviar el riesgo de contagio a los lineales de supermercados y otros puntos sensibles de la vida cotidiana. Por eso, el Gobierno portugués ya se ha puesto manos a la obra y desde el pasado 9 de marzo ha activado descuentos en el gasóleo.











