La Comisión pide evitar medidas que puedan tener efectos transfronterizos, como la rebaja fiscal española que atrae a portugueses para repostar gasolina
La crisis energética mundial que ha provocado la guerra en Oriente Próximo se ceba principalmente con la cotización y el suministro de petróleo. Partiendo de esta lógica, la Comisión Europea ha reclamado a los Estados miembros que estudien “la promoción de medidas de ahorro” de combustibles y que eviten las que pueden impulsar su consumo, según una carta que el comisario de Energía, Dan Jorgensen, envió el lunes a los Estados miembros, a la que ha tenido acceso EL PAÍS. La misiva llegó justo un día antes de la reunión informal que el danés mantiene este martes con los ministros de Energía por videoconferencia para analizar la situación ante el bloqueo del estrecho de Ormuz y el conflicto en Irán.
Aunque la carta de Jorgensen apunta de forma genérica a medidas de ahorro, antes ha remitido al decálogo que lanzó la Agencia Internacional de la Energía (IEA, por sus siglas en inglés) el pasado 18 de marzo. En él se plantea reducir los límites de velocidad en al menos 10 kilómetros por hora, incentivar el transporte público, impulsar el teletrabajo o impulsar los trenes de alta velocidad y los ferrocarriles nocturnos en lugar de los vuelos.







