Frente a la aproximación gradual y técnica que hace Europa para mejorar los requerimientos regulatorios a la banca, EE UU opta por un enfoque más ágil
Para muchos autores, la avalancha de requerimientos regulatorios se ha convertido en un hándicap para la competitividad del sector financiero, pero, sobre todo, para la financiación de la economía real. La tesis sostiene que, tras años de endurecimiento normativo, los bancos operan en un entorno donde estabilidad financiera y crecimiento compiten, aunque también puedan ser dos caras de la misma moneda....
En esta línea, el Reino Unido anunció en 2022 las Reformas de Edimburgo, un paquete de modificaciones destinado a impulsar el crecimiento sostenible y la competitividad de sus servicios financieros. El planteamiento era sencillo: la reforma posterior a la Crisis Financiera Global había regulado para el riesgo, pero no para el crecimiento. La UE recogió esa preocupación en su agenda en 2024. Mario Draghi, con su llamada a un “cambio radical”, y Enrico Letta, al advertir que Europa debía ser “mucho más que un mercado”, situaron la competitividad en el centro del debate. La Declaración de Budapest de 2024 urgió un nuevo pacto para la competitividad basado en un mercado único integrado, del que deriva, entre otros, la Brújula para la Competitividad (2025).







