Los representantes de las mayores entidades de la UE, Reino Unido y Suiza recuerdan que el sistema financiero sigue siendo el mecanismo más eficaz para movilizar capital privado y responder con rapidez a los desafíos
Europa se enfrenta a grandes desafíos. El más crítico e inmediato es el bajo crecimiento y la falta de inversión. En los últimos 25 años, se ha abierto una brecha de más del 30% entre la productividad europea y la estadounidense, una distancia que no es teórica, sino estratégica. El estancamiento de Europa es consecuencia, en gran medida, de sus propias decisiones, y puede revertirse adoptando otras distintas. Necesitamos una acción decidida, con medidas adecuadas, rápidas y con impacto.
En las últimas semanas, los líderes europeos se han reunido en Davos, en el Consejo Europeo informal y en la Conferencia de Seguridad de Múnich para abordar estas cuestiones y plantear planes de acción más concretos.
Sin embargo, creemos que se está pasando por alto un factor esencial: ¿cómo vamos a financiar estos retos?
Como parte de la infraestructura económica europea, los bancos son el principal canal de financiación, al proporcionar el 75% del crédito en Europa, tanto a grandes empresas como a pymes y hogares.






