El número uno, citado en las semifinales de California con Medvedev, supera a los tres gigantes y también a Sinner tras sus primeros 200 partidos sobre la superficie

Dice Carlos Alcaraz (6-3 y 6-4 a Cameron Norrie, en 1h 33m) que no es el momento de beber el Dropshot (Dejada), el cóctel oficial del Masters 1000 de Indian Wells. No todavía. Tal vez la noche del domingo, ya verá. “Aún no lo he probado, pero cuando termine el torneo probablemente lo haga para comprobar cómo sabe. Pero aún no... De momento elijo hacer las dejadas”, bromea después de lograr el pase a las semifinales el tenista de El Palmar, quien preguntado por esa especialidad que a él tanto domina, la de acariciar la pelota y dejarla muerta justo al sobrepasar la red, también escoge: “Diría que Moutet tiene el mejor toque, aunque el de Djokovic es maravilloso. Y el de Dimitrov, también”.

Alcaraz está feliz. Y no solo por el hecho de que haya accedido por quinta vez consecutiva a la penúltima ronda de California, logro que hasta ahora solo habían registrado Rafael Nadal y Djokovic. La cosa sencillamente funciona. Desde hace un año colecciona victorias y, sobre todo, sensaciones, acrecentadas en este primer trimestre en el que ha demostrado una capacidad de concentración extraordinaria. A sus 22 años, el murciano ha acelerado el proceso natural de todo jugador y se desempeña desde la perspectiva que concede la veteranía, conjugando el sueño de todo entrenador: cabeza, táctica, golpes. El equilibrio. Algo así como una perfecta armonía que se refleja día tras día.