El número uno completa un estreno muy serio en California contra el búlgaro (6-2 y 6-3, en 66 minutos) y se medirá el lunes con Rinderknech, al que ya superó en Doha
El búlgaro Grigor Dimitrov, ese talento onírico que un día fascinó —más por lo que se imaginaba que podía llegar a hacer que por lo que realmente ha conseguido, que en realidad no es poco—, intuye rápidamente por dónde van a ir los tiros otra vez. De un año a otro, déjà vu: ahí enfrente sacude de nuevo a la pelota un Alcaraz serio, eléctrico y enchufado que resuelve el duelo con la determinación habitual, sin titubeos, hegemónico. Aplastante. El número uno, de 22 años, certifica el 6-2 y 6-3 en apenas 66 minutos y se encontrará en la jornada del lunes con Arthur Rinderknech, al que ha derrotado en los cinco precedentes.
“Este torneo me va muy bien, desde primera vez que vine aquí”, recuerda el ganador, refiriéndose especialmente a los triunfos que obtuvo en las ediciones de 2023 y 2024. ¿Que al parecer ha aumentado sensiblemente la velocidad de la pista? Poco importa, visto lo visto. Igual que ayer, Alcaraz riega el desierto del Valle de Coachella de pelotazos maravillosos, cargados en su mayoría de pólvora a raudales y con toda la intención. En un instante del segundo set, todavía no ha escupido la bola el cemento por el bote y Dimitrov, siempre caballeroso, ya está aplaudiéndole. Sencillamente inalcanzable. Simplemente portentoso.







