Solo lleva huevos, harina y azúcar, su sabor es neutro y su miga es ideal para absorber almíbares o la humedad de rellenos y coberturas

El bizcocho genovés o genovesa –de la denominación francesa genoise–, es un clásico para usar en tartas con rellenos y coberturas (la famosa tarta San Marcos lleva genovesas) porque reúne ciertas características muy convenientes. Es relativamente ligero porque no suele llevar grasa, solo huevos, azúcar y harina; esto lo hace ideal para acompañarlo con cremas, rellenos y coberturas varios. La miga es más bien seca, idónea para calarla con almíbares o para que absorba bien los jugos de los rellenos/coberturas y el sabor es neutro, por lo que no resta protagonismo al resto de los sabores.

Aunque no se suele indicar en las recetas para el profano, lo más correcto es pesar los huevos que se vayan a usar y promediar todos los demás ingredientes respecto a ellos. La receta canónica de genovesa es sencilla: X peso de huevos sin cáscara, X/2 (la mitad de ese peso) de harina de repostería y X/2, de nuevo la mitad de peso de azúcar.

De este modo, es sencillísimo extrapolar la receta que os damos a cualquier cantidad que se os antoje; esta corresponde a un bizcocho estándar de 22-23 centímetros que puede servir para dividir en dos capas. Los huevos se montan con el azúcar hasta que están bien esponjosos y se mezcla la harina. También hay fórmulas en que se montan por separado las claras y las yemas.