Gobierno y europarlamentarios critican la posición de la presidenta de la Comisión por extralimitar sus competencias en política exterior

No fue tanto el discurso como el derrotismo y la falta de propuestas. Y el traspié jerárquico. Las palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que daban por acabado el orden mundial basado en reglas, a la vez que justificaban la guerra lanzada por EEUU e Israel sobre Irán, han causado turbulencias en la Unión Europea. Su intervención ha agravado las críticas que la conservadora alemana ha acumulado en los últimos meses por su postura, considerada por muchos como demasiado cercana a Washington y Tel Aviv, y su escasa censura a los desmanes del estadounidense Donald Trump.

De nuevo, Gobiernos, europarlamentarios y analistas acusan a la jefa del Ejecutivo comunitario de extralimitar sus competencias en política exterior y de querer ser la voz de Europa. A su manera. O, como mínimo, a la manera de Alemania.

“Europa ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, lanzó Von der Leyen en un discurso en el que aseguró que pese a que la UE siempre defenderá el sistema basado en reglas ya no puede confiar en él y ya no sirve para defender sus intereses y dar protección. El presidente del Consejo, el socialista Antonio Costa, y también la alta representante para Política Exterior y Seguridad, la liberal Kaja Kallas, han discrepado.