La presidenta de la Comisión Europea irrita a varios gobiernos por sus guiños permanentes a Estados Unidos e Israel, una actitud que ya mantuvo durante la ofensiva en Gaza

El conflicto bélico en Oriente Próximo se ha convertido en un avispero para la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Le sucedió ya durante la guerra en Gaza y le ha vuelto a pasar ahora en Irán. La falta de un mínimo reproche a Estados Unidos e Israel por atacar a la República Islámica sin el amparo de la legalidad internacional, más el discurso del pasado lunes en el que daba por finiquitado el orden mundial basado en reglas, han reavivado el malestar, en Bruselas y otras capitales europeas, de quienes recel...

an desde hace tiempo de las timoratas palabras de la mandataria cada vez que andan por medio Washington o Tel Aviv.

La situación, además, ha hecho aflorar de nuevo los cuestionamientos al alto perfil político de la alemana, a la que se reprocha que se extralimite en sus competencias: un viejo adagio que ya sonó durante su primer mandato (2019-2024) y que retumba en este.

No solo en Madrid: en más de una capital ese discurso en el que Von der Leyen daba por caduco “el viejo orden mundial, de un mundo que se ha ido y no volverá”, chirrió. La UE se asienta en ese mundo de las reglas internacionales, que constituye uno de sus pilares básicos. Por eso, al día siguiente, el presidente del Consejo Europeo, el portugués António Costa, no dudó en afirmar en el mismo foro que “la UE debe defender el orden internacional basado en normas”.