Instalaciones de juego seguras, bancos, baños públicos, vegetación y otras peticiones de un progenitor que ha calentado mucho banquillo mientras sus hijos están en los columpios
Hasta que a tus hijos les llegue la adolescencia, pasarás con ellos infinidad de horas en un montón de parques. A veces serán lugares majestuosos, llenos de vida, verde e imaginación, y otras veces tendrán solo un triste tobogán oxidado y
com/mamas-papas/familia/2023-12-01/un-parque-no-es-inclusivo-por-un-solo-columpio-la-importancia-de-jugar-y-socializar-en-igualdad-de-condiciones.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/mamas-papas/familia/2023-12-01/un-parque-no-es-inclusivo-por-un-solo-columpio-la-importancia-de-jugar-y-socializar-en-igualdad-de-condiciones.html" data-link-track-dtm="">un columpio con el asiento roto. En algunos te habrás achicharrado al sol y en otros habrás ido rondando metro a metro buscando un rayito que caliente esa tarde eterna y aburrida. Sea como sea, seguramente habrás pensado o comentado con otros padres: “¿Quién demonios ha diseñado esto? Porque parece que nunca haya visto jugar a un niño”.
Como he dedicado muchas horas a hacer de sombra de mis hijos —y los años que me quedan—, aquí tengo una carta a los Reyes Magos —o a quien competa— de cómo debería ser el parque ideal. No son peticiones ni de arquitecto ni de pedagogo, sino de padre que ha calentado banquillo en parques infantiles.






