Cuando se limitan los derechos de las mujeres o se tolera la violencia machista, se erosiona el propio principio de ciudadanía

Hace 30 años, en Pekín, la comunidad internacional consagró la igualdad de género como condición indispensable para los sistemas democráticos. Tres décadas más tarde, un 42% de la humanidad vive en autocracias que erosionan sistemáticamente los derechos de las mujeres. Es una tendencia que se expande rápidamente y a la que

html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2026-02-06/en-manos-de-la-extrema-derecha.html" data-link-track-dtm="">la agenda global de la extrema derecha abre sus puertas de par en par. En vísperas del Día Internacional de la Mujer, conviene recordar aquella mítica frase de Pekín: “Los derechos humanos son los derechos de las mujeres”.

Qué duda cabe que la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer marcó un hito histórico en el avance de los derechos de las mujeres al consolidar un compromiso global sin precedentes con la idea de igualdad de género. Su principal logro fue la adopción de la Declaración y Plataforma de Acción de Pekín, un ambicioso marco estratégico que identificó 12 esferas de actuación y que estableció objetivos concretos para que los gobiernos, organismos internacionales y la sociedad civil impulsaran políticas públicas con perspectiva de género. En definitiva, la conferencia fortaleció el reconocimiento de los derechos de las mujeres como derechos humanos universales.