Las lectoras escriben sobre los avances hacia la igualdad de las mujeres, la importancia de pagar impuestos, los problemas que causa el turismo y la salud mental
Cada avance en la igualdad de las mujeres ha sido el fruto de la valentía de quienes se negaron a aceptar el silencio. Hoy seguimos avanzando, pese a los intentos de algunos por hacernos retroceder. Nuestra historia no empezó ayer ni termina hoy. Se construye cada día con memoria, unión y determinación. Hemos derribado muros, desafiado etiquetas y roto silencios que durante demasiado tiempo intentaron definirnos. Y seguimos aquí, más conscientes, más firmes, más unidas. Ser nosotras mismas sigue siendo un acto revolucionario. Nombrarnos, ocupar espacios, decidir sobre nuestras vidas y apoyarnos transforma realidades. No caminamos solas; seguimos las huellas de quienes lucharon antes y abrimos camino para quienes vendrán. Porque la igualdad no es una concesión; es un derecho. Y la historia, también, se escribe con nosotras.
Marieta Gutiérrez. Córdoba
Estoy cansada de esos miles de expatriados que se han establecido fiscalmente en Oriente Próximo para tener un supuesto “futuro mejor” y que ahora, en medio de un conflicto bélico, exigen volver a casa por miedo a que estalle una bomba en su lujoso edificio. Los que nos quedamos aquí pagando impuestos tenemos otro miedo: no poder pagar el alquiler, sufrir listas de espera infinitas en los hospitales y ver tambalearse el Estado de bienestar. Deseamos vivir con dignidad. Si alguien piensa que el éxito es vivir en Dubái y no pagar impuestos, ha perdido la perspectiva, pero si lo aceptamos, habremos perdido como sociedad. ¿Son patriotas o dejaron de serlo cuando decidieron lucrarse en países poco democráticos?







