Las lectoras y los lectores escriben acerca de los bombardeos en el Golfo, los impuestos a artistas y galeristas y la emoción que transmiten algunas escritoras y cineastas
El mundo se vuelve cuántico, sin certezas objetivas. La moral se difumina cuando el oro vale más que la vida de un niño. Europa es ya solo dinero, cada día más devaluado. Nadie se atreve a chistar a los nuevos asesinos en serie: gobernantes sin escrúpulos ni inteligencia. Los misiles vuelan en todas direcciones en una pelea de todos contra todos donde solo ganan la muerte, el caos y la estupidez. Ríos de plástico y petróleo desembocan en el mar en un suicidio ecológico en el que todos participamos alegremente. Y la vida, como internet, se transforma en un frenesí donde todos corren sin dirección. Necesitábamos a Gandhi y el que apareció fue Donald Trump.
Pablo González Caballero. Boadilla del Monte (Madrid)
Estos últimos días vemos nuevos ataques, esta vez a Irán, y me pregunto: ¿hasta dónde va a llegar esta situación? Creo que nadie entiende a qué está jugando el presidente estadounidense y hasta dónde quiere llegar, porque esta situación no solo desestabiliza a un país entero, sino que pone en riesgo el equilibrio internacional y la vida de millones de personas. Nadie entiende qué está pasando, pero todos lo sufriremos. Un día habla de paz y de centrarse en su país, y al otro parece estar echando gasolina al fuego de una guerra que no conviene a nadie. Todos estos “discursos” dejan ver una falta de sentido común. ¿Qué pretende? Hay que exigir claridad y paz. No podemos permitir que la política internacional sea un juego de azar donde las consecuencias las paguen los ciudadanos.






