Los lectores y las lectoras escriben sobre la destrucción del orden internacional, la actitud de los políticos en el Congreso, el cambio horario y la igualdad en las tradiciones

Es casi un milagro que hayamos llegado hasta aquí sin autodestruirnos. Pero aún estamos a tiempo. Hasta que irrumpieron en nuestras vidas los tres jinetes del caos —Putin, Trump y Netanyahu―, disfrutábamos de un orden mundial donde, más o menos, se respetaban las reglas de juego que pusimos en manos de organismos internacionales. Pero todo ha saltado por los aires. No podemos permitir que tres individuos irresponsables condicionen el destino de millones de personas. En el mundo hay más personas buenas e inteligentes que necias y malvadas. No pueden ganarnos. Para empezar a cambiar las cosas,

oreferrer" title="https://elpais.com/opinion/2026-03-22/y-si-no-podemos-hacer-nada.html" data-link-track-dtm=""> llamémoslas por sus nombres y no seamos timoratos ni equidistantes como está siendo Europa con estos detestables personajes que están cometiendo crímenes de guerra, asesinatos de Estado o genocidio en el caso de Netanyahu. La tibieza con los malos deja de ser prudencia para convertirse en complicidad.

Pedro Serrano. Antonán del Valle (León)