Abrazar la imperfección y aliarse con el calor, la sequía y las inundaciones es la estrategia para sobrevivir con éxito a los rigores del clima en el diseño de espacios verdes y poner fin al fenómeno de los jardines estresados
Dicen los gurús de la autoayuda que la limonada es lo que hay que beber para hacer frente a la adversidad. El trago que, potencialmente, cura todos los males. El brebaje con el que brindar, dejar de lamentarse, agarrar el toro por los cuernos y renacer de las propias cenizas. Hay un mantra coloquial que lleva tiempo proclamándolo: “Si la vida te da limones, haz limonada”. El proverbio, que resulta igual de pertinente en una escena de desengaño amoroso de una comedia romántica que en la página del primer lunes de septiembre, sale ahora
iticos.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/estilo-de-vida/2023-01-28/santiago-beruete-jardiopeda-y-filosofo-en-los-jardines-reverberan-nuestros-ideales-eticos-esteticos-y-politicos.html" data-link-track-dtm="">al jardín. Garden Media Group, agencia de estrategias de mercado especializada en el sector de la horticultura y la jardinería, predice que la lemonading (la actitud de afrontar con creatividad, motivación, ingenio y optimismo los contratiempos) será una de las tendencias más potentes en paisajismo en el futuro más inmediato. “En medio de la ansiedad climática y la sobrecarga digital, el jardín se está convirtiendo en un lugar donde el caos se mitiga y las posibilidades de reinventarnos florecen”, afirma su último informe de tendencias. “No se trata de negar los nuevos desafíos y dificultades, sino de adaptarse para ser cada vez más resilientes”, añade.






