Una parada de frutas y zumos fríos en el mercado de la Boqueria de Barcelona. EFE/Toni Albir

Carmen Martín |

Madrid (EFE).- La tendencia hacia un estilo de vida más saludable se refleja en el auge de las bebidas no alcohólicas. La sociedad, sobre todo la generación Z, redefine su relación con el alcohol y pide sin complejos aguas de sabores, kombuchas, refrescos o cócteles 0,0 como el ‘spicy rosé’, mezcla de vino rosado sin alcohol, agua y rodajas de jalapeños.

«Ser abstemio no está mal visto, es muy normal», dice Sofía, de 20 años, estudiante de Diseño de Interiores, quien considera que las bebidas sin alcohol no son aburridas, «al contrario hay aguas con sabores y cócteles muy interesantes».

En esta línea el sector de las bebidas desalcoholizadas se reinventa y ganan terreno los destilados 0,0, las kombuchas -fermentaciones-, hidrolatos, aguas de sabores, refrescos o cócteles.