La tendencia la marcan hoy bebidas saludables con poca graduación o sin ella, en las que la naturaleza y la investigación tienen mucho que ver

El movimiento NoLO (No y Low Alcohol) ha llegado con fuerza. Cocineros y emprendedores coinciden en que el consumo consciente está transformando las barras de los bares. Lo confirma Mario Villalón, al mando de Angelita, uno de los bares madrileños de referencia: “El 90% de la coctelería que nos piden es de un perfil más ligero que antes, con ocho o diez grados de alcohol. La sociedad ya...

no quiere levantarse destrozada después de tres Old Fashioned”.

Su establecimiento tiene 18 cócteles en carta, nueve para abstemios. “El alcohol es un ingrediente, pero no el más importante. El sabor proviene de la fruta o la verdura. No queremos que el cliente sienta que le damos una versión descafeinada, sino una experiencia completa”, insiste Villalón sobre unos tragos que se elaboran con procesos propios, desde fermentaciones controladas hasta infusiones de hierbas.

Según estudios del Basque Culinary Center, las bebidas NoLO crecen a un ritmo del 7% anual en España y se espera que alcancen una facturación de 3.300 millones de euros en 2028. Lo cuenta Elisa Ucar, directora del EDA Drinks & Wine Campus: “La generación Z y los mileniales están redefiniendo el ocio. Beben alcohol, pero de otra manera: con moderación, intercalando cócteles sin alcohol con vinos o cervezas. En los restaurantes gastronómicos los menús híbridos son los que más crecen, porque el cliente quiere disfrutar de la experiencia sin saturarse”.