Un segundo atestado remitido a la jueza de Montoro desvela que solo uno de los 19 maquinistas que atravesaron la zona antes del siniestro del 18 de enero sintió “un golpe en el lado derecho”
La Guardia Civil ha pedido a la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) hasta el último detalle sobre la soldadura entre raíles sospechosa de haber ocasionado el siniestro de Adamuz el pasado 18 de enero. La unión en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla de un carril de 1989, y grado de dureza 260, con otro de 2023 y grado 350, fue realizada por un operador con cinco años de experiencia de la empresa gallega Maquisaba. Los trabajos se realizaron en la noche del 24 de mayo, según consta en la documentación que hizo pública el Ministerio de Transportes. Pero las alarmas han saltado en la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Guardia Civil de Córdoba tras recibir el pasado 10 de febrero una carta de la CIAF, haciendo alusión a “la detección de incongruencias” en el documento de la ingeniería Ayesa sobre la inspección de las soldaduras en el tramo del accidente.
Investigación técnica y judicial están yendo de la mano para esclarecer las circunstancias que rodearon a un siniestro que dejó 46 victimas mortales. En el segundo informe remitido por la Guardia Civil al juzgado de instrucción de Montoro (Córdoba), en el que se da cuenta sobre los avances de las pesquisas, se informa a la jueza Cristina Pastor Recover de la petición a la CIAF para que amplíe información sobre las referidas incongruencias.






