Los turistas solicitan más información a Exteriores y las embajadas mientras permanecen en el barco, atracado en el puerto del emirato después de que la naviera MSC cancelara el viaje ante los bombardeos

Manuel Sanz y Cristina Fernández se subieron este sábado a unas motos de agua en Marina Dubái, una de las zonas más lujosas de este emirato. Cuando volvieron a la playa les esperaban sus familiares, que “estaban nerviosos porque habían escuchado un petardazo”, recuerda esta pareja. La persona que les había alquilado los vehículos les aclaró lo ocurrido: “Trump ha empezado la guerra e Irán está respondiendo”. Decidieron entonces volver al crucero MSC ...

Euribia, en el que habían llegado hasta Dubái tras una semana por la región. La compañía les avisó después de que el viaje quedaba cancelado y ahora Sanz —26 años—, Fernández —22 años— y su familia no saben cuándo podrán dejar la zona, como otros miles de españoles atrapados en la zona. “Nuestro vuelo salía de madrugada este lunes desde Doha, pero no hemos podido llegar allí de ninguna manera”, relatan desde la cubierta del buque, desde donde ven cómo las defensas antiaéreas atacan los misiles lanzados por Irán.

Las idílicas vacaciones de esta familia malagueña se han convertido en pesadilla tras el inicio de la Operación Furia Épica. Viajaron desde Málaga a Doha el pasado 20 de febrero y el 22 subieron allí al crucero. Durante los días siguientes recorrieron Qatar, Bahréin, Abu Dabi, Sir Bani Yas y Dubái. “Justo todos los sitios bombardeados”, señalan. Fernández y Sanz viajan también con sus tíos, dos primos menores de edad y sus abuelos, uno de ellos con problemas de corazón y diabético. “Tenemos medicinas para varios días, pero no para muchos”, subrayan. Todos viven la situación con intranquilidad, encerrados en un barco atracado del que no pueden salir y en el que hay otras 4.000 personas, entre ellas medio centenar de españoles. A última hora del sábado debían haber tomado rumbo hacia Doha, pero la compañía les avisó que debían permanecer en puerto ante el inicio del conflicto bélico y, además, el espacio aéreo estaba ya cerrado. Algo que también impidió la salida de un grupo de 26 viajeros de Vélez-Málaga, según informó el alcalde de la localidad malagueña, Jesús Lupiáñez.