Parte de la comunidad de 13.000 españoles residentes en el país atacado por Irán se debate entre hacer las maletas o confiar en la medidas de seguridad
El estallido de tensiones en Oriente Próximo ha alterado la vida cotidiana de miles de extranjeros en los Emiratos Árabes Unidos, entre ellos una numerosa comunidad española. Mientras algunos buscan la manera de abandonar el país ante la incertidumbre, otros optan por quedarse, convencidos de que su vida está ahora allí y confiando en que la situación no empeore.
Para Abril López Ros, de 19 años, natural de Málaga, los primeros días fueron de auténtico desconcierto. Vive en Dubái junto a su hermana Celeste, de 27 años. Ambas dicen trabajar en el sector inmobiliario. “Al principio nos asustamos mucho. En cuanto vimos las noticias nos fuimos directamente al desierto”, cuenta. Regresaron a la ciudad dos días después, pero la sensación de seguridad ya no volvió a ser la misma. “Seguimos con esa intranquilidad diaria”, añade.
Las hermanas han decidido marcharse temporalmente. Este lunes 9 de marzo volarán a Turquía y desde allí intentarán regresar a España. Los billetes los compraron antes de que estallara la situación, algo que ahora consideran una suerte. “Gracias a Dios, porque si no sería mucho más complicado”, explica López Ros.









