Más de 4.000 de los 31.000 españoles que estaban en Oriente Próximo al inicio de la guerra han salido ya de la región, según Exteriores
España ha decidido cerrar su embajada en Teherán y evacuar a su personal diplomático por considerar que no se dan las condiciones mínimas de seguridad. La capital iraní está sometida desde el pasado sábado a intensos bombardeos por parte de Estados Unidos e Israel. España sigue así el camino de otros países europeos, como Italia, que clausuró su legación diplomática este viernes.
El embajador iraní ante la República Islámica, Antonio Sánchez-Benedito, ha cruzado la frontera con Azerbaiyán en un convoy con otras nueve personas; entre ellos, tres miembros del personal de la Embajada, dos residentes españoles en Irán y cuatro familiares. Todos ellos se encuentran ya a salvo, según ha anunciado el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, a través de las redes sociales.
El convoy ha salido de Irán por vía terrestre, recorriendo los más de 500 kilómetros que separan la capital iraní de la frontera, un viaje de unas ocho horas por carretera a través de un país militarizado y objeto de continuos ataques. Es la misma ruta que siguieron el pasado miércoles un grupo de 22 españoles, que posteriormente prosiguió viaje por vía aérea a Madrid desde la capital azerí, Bakú, con escala en Estambul. En Irán quedan poco más de un centenar de españoles que, según Exteriores, han preferido no abandonar el país.







