Nada causa tanto desasosiego como el éxito que parece estar teniendo en Europa y Estados Unidos la xenofobia organizada

Nuestro tiempo es desagradable y frustrante por varias razones: por la zafiedad inmarcesible de los líderes que elegimos, por la alegría inconsciente con que nos abandonamos a la crispación manufacturada de las plataformas tecnológicas (que a cada segundo ganan dinero y poder con nuestros miedos y nuestros odios), por la influencia irresistible que la estupidez y la ignorancia de unos pocos van teniendo en las vidas de todos:

ml" data-link-track-dtm="">uno puede pensar en el sabotaje grotesco de las políticas ambientales que se lleva a cabo en el país más contaminante de Occidente, pero éste no es el único ejemplo de las decisiones que, tomadas sólo en una parte del mundo, tendrán consecuencias en todas. Pero tal vez nada me causa tanto desasosiego como el éxito que parecen estar teniendo en Europa y Estados Unidos la xenofobia organizada, la persecución de los inmigrantes y el racismo sin complejos. Nunca, desde que tengo uso de razón política, había visto en las democracias occidentales un ejercicio tan ostentoso y desacomplejado de propaganda cuyo único propósito sea convencer al ciudadano medio de que su modo de vida corre peligro, y de que la culpa es de los inmigrantes.