Hay que dejar sin fundamento antropológico el racismo, la aporofobia y el odio al inmigrante

Un elemento común a los partidos políticos de la derecha y de la extrema derecha, de las organizaciones sociales racistas y de los grupos religiosos fundamentalistas es el rechazo a las personas migrantes y refugiadas, a quienes se demoniza y sobre las que se elabora

m/opinion/2024-12-31/discursos-de-odio-y-respuesta-ciudadana.html" data-link-track-dtm="">el discurso del odio, que desemboca en xenofobia, racismo, aporofobia y, con frecuencia, en prácticas violentas. No se trata de un fenómeno marginal, sino que está muy presente en el imaginario colectivo y en no pocas prácticas políticas incluso de gobiernos democráticos, que tienden a identificar ciudadanía con país o Estado y niegan dicha ciudadanía y el ejercicio de los derechos cívicos a quienes no han nacido en el territorio al que llegan, aunque vivan, trabajen y generen riqueza en él.

La presente reflexión intenta desmontar los citados argumentos desde un planteamiento antropológico inclusivo e integrador inspirado en Emmanuel Lévinas y Ángel Gabilondo. Lévinas reconoce a la ética el estatuto de filosofía primera. Entiende por ética la responsabilidad de cada persona para con las demás; una responsabilidad que es irreemplazable e indelegable. En un texto de clara influencia levinasiana, Umberto Eco afirma: “Cuando los demás entran en escena, empieza la ética. Son los demás, es su mirada, lo que nos define y confirma”.