El corredor español de 33 años aspira a levantar su octavo título de la categoría reina en 2026 con una portentosa Ducati en el año del desembarco de Liberty Media

A las puertas del inicio del Mundial de MotoGP con la disputa del GP de Tailandia este fin de semana, nadie en el paddock duda sobre el favoritismo de Marc Márquez y Ducati, imponentes defensores del título. Pero la temporada es muy larga, 22 paradas y 44 carreras. Y todo puede pasar en los próximos nueve meses, así es este deporte donde una caída puede mandarlo todo al garete. El guion, en todo caso, reserva un desenlace histórico para el curso se cumplan o no los pronósticos de la mayoría: si el español cumple, levantaría su octava corona de MotoGP, una cifra que le situaría en la cima de la categoría reina del motociclismo junto al icono italiano Giacomo Agostini, un piloto de otra época; si hubiera sorpresa, el ganador se erigiría como el David de las dos ruedas, capaz de vencer a Goliat en sus mejores días.

Márquez inicia el curso en Buriram, donde ya arrasó en su estreno con la Ducati del equipo oficial el año pasado, después de una pretemporada positiva marcada por un par de caídas sin consecuencias. Tras haber sufrido su enésima lesión en el brazo derecho después de haber reconquistado la disciplina a finales de septiembre de 2025, el campeón dice estar plenamente recuperado de la operación para reparar el hueso y los ligamentos de la clavícula. Sus tiempos encima de la Desmosedici en los test invernales demuestran que su velocidad y motivación se mantienen intactas recién cumplidos los 33 años.