Laura López |

Madrid (EFE).- Migrar es un proceso complejo al que muchos se ven empujados por simple supervivencia o el deseo de una vida mejor y muchas veces implica enfrentarse a problemas como la explotación laboral o la pobreza, lo que hace que, en ocasiones, las personas tengan que abandonar su proyecto antes de lo pensado.

Los obstáculos para encontrar un trabajo con unas condiciones dignas, el casi imposible acceso a una vivienda y la dificultad de salir de la situación administrativa irregular llevan a muchos migrantes a querer volver a casa.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2024 un total de 662.294 personas abandonaron el país, de los cuales el 79,2 % eran extranjeros, sobre todo marroquíes (54.869), rumanos (50.220) y colombianos (45.543).

«He estado luchando todo este tiempo»