A partir del caso de una joven que sufrió depresión y ansiedad por su dependencia tecnológica, la corte suprema de Los Ángeles sienta en el banquillo a gigantes como Meta y Google

El inmenso problema de la adicción infantil y juvenil a las redes sociales es el centro de la conversación mediática y judicial estadounidense. A finales de enero arrancaba uno de los primeros juicios que se esperan este año sobre el asunto, en el que una joven y su familia tratan de demostrar que las aplicaciones de las redes —más allá del contenido— están específicamente generadas para enganchar. El caso de Kaley, como se llama la mujer, es solo la mecha de los alrededor de 1.500 que pretenden ir a juicio a partir de este año en los que se exigirá responsabilidad financiera y legal a los gigantes tecnológicos. Con amplísima repercusión, la causa judicial avanza este miércoles con una declaración clave: la de Mark Zuckerberg. Además de director ejecutivo de Meta —empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp—, Zuckerberg es uno de los creadores del internet tal y como lo conocemos, al ser el inventor de Facebook.

Con una fortuna estimada de más de 220 millones de dólares (unos 185 millones de euros), Zuckerberg ha declarado ante la corte suprema de Los Ángeles, donde ha llegado sobre las ocho y media de la mañana, muy serio, vestido con traje oscuro y corbata gris. Le esperaban los medios y una docena de padres cuyos hijos murieron por problemas derivados de las adicciones a las redes. Desde las siete de la mañana se manifestaban frente a los juzgados clamando justicia.