Esta bebida casera de sorgo, un cereal de África, se elabora en el norte de Benín y Togo
Darwin lo hubiera probado. Cuentan que, en su travesía a bordo del Beagle, Charles Darwin echaba en la cazuela todo animal exótico que encontraba. Óscar López-Fonseca nos propone recorrer los fogones del mundo con experiencias culinarias que, seguro, el padre de la teoría de la evolución se hubiera aventurado a probar en aquel viaje....
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Al norte de Benín y Togo, dos pequeños países africanos situados uno junto al otro en la costa del golfo de Guinea, vive el pueblo somba, una etnia conocida principalmente por dos cosas: la peculiar forma de sus viviendas de adobe denominadas tatas, que parecen pequeños castillos redondeados, y su cerveza casera de sorgo llamada tchoukoutou o tchouk. Cuando hace unos años viajé a esta zona del continente y me desplacé al territorio habitado por los somba admito que mi objetivo era ver esas pequeñas fortalezas de barro y pernoctar en alguna de ellas. De la tchoukoutou no tenía noticia, aunque al poco de llegar ya supe de su existencia.
Como gesto de bienvenida, el hombre que me iba a alojar en su tata me ofreció en un recipiente hecho de calabaza un líquido opaco y de aspecto más bien poco apetecible que aseguraba que era “beer” (cerveza en inglés). Me bastó un pequeño sorbo para constatar que esa bebida no era, ni mucho menos, la mejor experiencia gastronómica de mi vida. Su aspecto turbio y color rosáceo, la sensación grumosa en los labios y, sobre todo, el peculiar sabor ácido que inundó mi boca me confirmaron que, pese a su fama en Benín y Togo, la tchoukoutou no iba a formar parte de mi dieta habitual durante aquel viaje.






