Las obleas para ‘dumplings’ admiten cualquier relleno: estas rinden homenaje a un guiso que sabe a domingo y cocina de invierno
El pollo con alcachofas es uno de esos platos que siempre sabe a domingo, aunque te lo comas un martes. Estas empanadillas son un buen motivo para prepararlo, hacer un par de raciones extra, disfrutarlo en un formato diferente y de paso perderle el miedo a cerrar estas masas, que no es tan complicado (os lo enseñamos en este vídeo).
La idea es de mi amiga Eva Hausmann, chef, asesora y cerebro y manos detrás de Yumi Dumplings, un obrador en el que rellena empanadillas de masa casera con todo tipo de ingredientes locales, como butifarra de cerdo Duroc, gamba roja, rabo de toro, callos o verduras del Parc Agrari del Baix Llobregat. Precisamente allí las preparó, en un taller de cocina durante su Fira Avícola anual, donde los protagonistas son las alcachofas y el pollo Pota Blava; una especie local con mejor pelo que yo, cuya carne potente y sabrosa se parece más a la de caza (aunque en este caso usaremos pollo normal, si puede ser campero, de ganadería extensiva o similar; mejor).
El número de empanadillas puede sonar poco redondo y muy específico, pero las más fáciles de encontrar en cualquier supermercado asiático van en paquetes de 38, así que simplemente me adapto al formato. Hacer la masa casera no es difícil –aquí va una receta comprobada–, el problema es hacerlas muy finas si no tienes, por ejemplo, una máquina para laminar pasta. Con el rodillo tampoco quedan mal, pero cuanto más gruesa es la masa, menos protagonismo tiene el relleno.






