Se puede preparar con sobras, dura hasta cuatro días en la nevera y lo puedes congelar si no le añades la pasta. ¿Es acaso la cena perfecta para la semana?

Este estofado un poquito totum revolutum, que recuerda mucho al minestrone pero que se monta con mucha mayor rapidez, es perfecto para aprovechar restos de pollo. Que te ha sobrado pollo asado del fin de semana, pues allá que lo metes en esta sopa sustanciosa para los días de diario, que la preparas y te dura por lo menos cuatro días en perfecto estado en la nevera. El gustirrinín que da encontrarse ya hecha una cena de categoría es indescriptible. Y se puede congelar a falta de añadir la pasta.

Como todos los estofados o sopas nutritivas y gustosas, el asunto comienza con un sabroso sofritillo de cebolla y tomate. Para reducir el tiempo de elaboración se usa puré de tomate concentrado, que no necesita casi reducción, pero si lo prefieres emplea tomate natural o tomate triturado en conserva; ten en cuenta que esto prolonga algo el tiempo de cocinado.

Esta receta tiene el puntito dulzón que le da el tomate seco en aceite, un ingrediente muy italiano que aporta un sabor inconfundible. El remate se lo damos con el orégano y el queso parmesano. Si quieres hacer este estofado más nutritivo y saciante, sustituye la pasta por una legumbre cocida, por ejemplo unas alubias o garbanzos en conserva con su líquido de gobierno.