Durante décadas, la edad funcionó como un indicador aproximado de declive físico y hoy ese atajo resulta, como mínimo, dudoso
El edadismo es la discriminación basada en la edad. Consiste en excluir o tratar desfavorablemente a personas perfectamente capacitadas para desempeñar una profesión únicamente porque han alcanzado cierto número de años. Es un prejuicio que asume que cumplir una cierta edad equivale automáticamente a perder competencia. En muchos sectores esa idea resulta inaceptable. En el fútbol profesional, sin embargo, parece gozar de excelente salud....
Desde hace años, algunos clubes aplican políticas no escritas que funcionan más o menos así: a partir de cierta edad —32, 33 o 34 años— las renovaciones se vuelven imposibles o improbables. No importa demasiado si el jugador sigue rindiendo, si es titular habitual o si su influencia en el juego es decisiva. La fecha de nacimiento empieza a pesar más que el rendimiento. El edadismo en el fútbol no siempre adopta formas explícitas. No suele anunciarse como política oficial. Se presenta como “planificación”, “transición generacional” o “nuevo ciclo”.
El caso de Luka Modric resulta especialmente ilustrativo. Tras más de una década en el Real Madrid, múltiples títulos y un Balón de Oro, el club decidió no renovarlo cuando rozaba los 39 años. La explicación implícita era sencilla: el ciclo había terminado. No tanto por lo que ocurría en el campo, sino por lo que indicaba el calendario.






