El madrileño Vermila Studios logra cuajar un ‘shooter’ muy sólido, con mecánicas interesantes y una gran carga estética inspirada en el barroco patrio

El pasado viernes llegaba al mercado una rareza maravillosa. Se trata de Crisol: Theater of Idols, un oscuro shooter en primera persona en el que el jugador encarna a un soldado atrapado en la isla maldita de Tormentosa —inspirada en el folclore y la estética barroca española—, donde las estatuas y los ídolos cobran vida y desatan un aquelarre de sangre en el que debemos enfrentarnos al horror que asola aquella tierra. El juego español es toda una proeza para nuestra industria....

Sí, evidentemente las influencias de Bioshock, de Dishonored, de Resident Evil, de Silent Hill, de —cómo negarlo— Bloodborne están ahí, como reconocían sus creadores a este periódico hace cosa de un mes. Pero lo cierto es que, alzándose a hombros de gigantes, Vermila Studios (apoyado por la gran casa del terror estadounidense, Blumhouse) logra entregar un juego con un sabor único, muy completo, y que consigue marcar a fuego su retorcido giro estético al folclore español —es de justicia agregar Blasphemous a la nómina de influencias— en la mente del usuario. No es un logro menor para el ecosistema digital español que un pequeño equipo de la periferia madrileña haya sido capaz de engendrar un juego tan completo.