El tercer cierre del Gobierno en cuatro meses evidencia la polarización del país

Se consuma otro cierre presupuestario del Gobierno de Estados Unidos, el tercero en cuatro meses. En este caso se debe a la incapacidad de republicanos y demócratas de ponerse de acuerdo para aumentar el control sobre los agentes migratorios. El bloqueo es parcial y limitado; solo afectará al Departamento de Seguridad Nacional, el organismo federal del que dependen agencias como los servicios secretos, la Guardia Costera, la agencia de servicios de emergencia (FEMA) o la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA).

Otras agencias más impopulares de este departamento, como el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza (CBP) podrán seguir operando pese al corte de fondos porque la Ley Grande y Hermosa, que aprobó la Administración Trump a mediados del año pasado, incluye recursos adicionales para ellas: 75.000 millones para el ICE y otros 65.000 millones para la Patrulla Fronteriza.

El departamento que dirige Kristi Noem cuenta con una plantilla de cerca de 270.000 empleados. El cierre dejará sin recursos a la mayor parte de las agencias y obligará a enviar a casa y sin sueldo a los funcionarios que no sean esenciales, menos del 10% del total. La mayor parte, personal militar, fuerzas del orden, de inteligencia y otro personal clave, son considerados esenciales y deberán presentarse en sus puestos de trabajo. Pese al corte de fondos, estos empleados federales tendrán asegurada la nómina mientras duren los remanentes de sus agencias.