El más reciente bloqueo político entre republicanos y demócratas amenaza con afectar a 260.000 funcionarios

La profunda polarización que agrieta Estados Unidos está a un paso de provocar el tercer cierre gubernamental en apenas cuatro meses. Una anomalía presupuestaria y administrativa. Es verdad que en esta ocasión es parcial y limitado, pero la incapacidad para que republicanos y demócratas se pongan de acuerdo para aumentar el control sobre los agentes migratorios amenaza con cerrar temporalmente varias agencias como la Guardia Costera, la Administración de Seguridad del Transporte (TSA), los servicios secretos y la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) entre otras. Unos 260.000 empleados públicos tendrían que seguir trabajando sin cobrar sus salarios.

Ambos partidos han sido incapaces de ponerse de acuerdo en las condiciones para aprobar la ley de asignación de fondos para el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, en sus siglas en inglés). Tras la votación en el Senado de este jueves, de 52 votos a 47, por debajo de la mayoría reforzada de 60 votos necesaria para aprobar este tipo de normas, la división entre ambos partidos aboca al bloqueo presupuestario de Seguridad Nacional, del cual dependen el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Patrulla Fronteriza. Policías de estas agencias migratorias asesinaron a tiros a dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis durante el pasado enero.