Los legisladores republicanos y demócratas tienen 10 días para pactar una reforma de la política migratoria y financiar el Departamento de Seguridad Nacional
La Cámara de Representantes consiguió ayer finalizar el cierre parcial de la Administración al aprobar cinco de las seis leyes que faltaban por pasar para financiar el Gobierno hasta el 30 de septiembre, fecha en que se termina el año fiscal. El acuerdo alcanzado con votos republicanos y demócratas, sin embargo, no pone fin a las negociaciones presupuestarias en el Capitolio, ya que se ha quedado una asignatura pendiente, una de las más espinosas: la financiación del Departamento de Seguridad Nacional (DHS). Si en los próximos 10 días los representantes no llegan a un acuerdo sobre los cambios en las políticas que rigen la actuación de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), las dos agencias encargadas de llevar a cabo las detenciones y deportaciones de migrantes, el DHS se quedará sin presupuesto el 14 de febrero.
Los legisladores solo han acordado un armisticio de dos semanas para que el departamento siga operando mientras negocian las condiciones. La partida para el DHS tuvo que ser la excepción para lograr el apoyo al resto del paquete de financiación, que da fondos a los Departamentos de Salud y Servicios Sociales, Trabajo, Vivienda, Transporte y Educación. Los legisladores endurecieron su postura y obligaron a la separación del DHS del bloque de leyes después de la muerte a manos de agentes federales de los ciudadanos estadounidenses Renee Good y Alex Pretti el mes pasado en Minneapolis. Los dos fallecimientos han sido el resultado de las tácticas agresivas de los agentes federales, que dispararon a dos personas que se manifestaban contra la brutalidad empleada en las detenciones. La oleada de protestas ciudadanas que causaron las muertes también tuvo su repercusión en los legisladores, que exigieron reformas en las fuerzas de seguridad.












