No es la primera vez que Trump y el mundo MAGA apuntan contra la lengua de los latinoamericanos. A pesar de ser el segundo idioma más hablado en Estados Unidos, no les interesa utilizarlo. Prefieren acorralarlo e ignorarlo

A las nueve de la noche del pasado domingo, Donald Trump explotó en Truth Social: “El show del medio tiempo del Super Bowl es absolutamente terrible, uno de los peores de la historia”. Además de atacar los bailes y la puesta en escena de Bad Bunny (quien hizo historia a inicios de mes al convertirse en el primer artista que gana el...

Grammy al Mejor Álbum del Año con un trabajo íntegramente en español), el presidente añadió una crítica que resultó especialmente llamativa: “Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo”. Enfiló así sus cañones retóricos contra el español, una lengua que comparten más de 400 millones de personas en América Latina y la segunda más hablada en Estados Unidos.

A lo largo de la historia de este país, ha habido tres grandes olas de inmigración. La última, que comenzó en 1965 y se mantiene hasta nuestros días, ha sido la mayor y ha supuesto la llegada de 76,3 millones de inmigrantes. La mitad, cerca de 40 millones, son latinoamericanos. Trump y su base de seguidores no perciben diferencias entre ellos, los homogeneizan por la lengua que hablan. El español los define.