Si no reaccionamos con todo lo que tenemos, aunque sea poco, Trump será el dueño de nuestros destinos

Y entonces, de repente, los brasileños se despertaron el domingo con Donald Trump como vecino. En la Amazonia, Venezuela limita con Brasil, esta Venezuela que ahora será “administrada” por Estados Unidos porque Donald Trump ha decidido que es hora de volver a catalogar a América Latina como patio trasero estadounidense. Nicolás Maduro, que para sostener la corrupción de su Gobierno

target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2019/09/01/actualidad/1567289913_017377.html" data-link-track-dtm="">entregó la selva tropical más grande del planeta a la minería explotada por grupos armados que han destruido cientos de miles de hectáreas de naturaleza, contaminan ríos, peces y cuerpos indígenas y de comunidades tradicionales con mercurio, es un dictador brutal. El heredero de Hugo Chávez hizo mucho daño a su pueblo y a la izquierda latinoamericana, la mayoría de las veces connivente con su régimen de sangre. Pero nada justifica la invasión de Venezuela y el secuestro de Maduro y de Cilia Flores. El precedente es peligrosísimo, y saber que Estados Unidos está justo al otro lado de la frontera debería poner en alerta máxima a países como Brasil y Colombia.