La nueva estrategia de seguridad nacional de Trump pone el principal foco geopolítico en el continente americano y reclama que contribuya a frenar la inmigración, el narcotráfico y el avance de China

El ataque militar llevado a cabo por el ejército estadounidense en territorio venezolano y la captura del presidente del país, Nicolás Maduro, y de su esposa, abre una nueva era en las relaciones de Estados Unidos en la región. La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración de Donald Trump, publicada a principios de diciembre, ya adelantaba que la nueva prioridad será el continente americano, en detrimento de Europa o de Oriente Próximo.

De hecho, en el documento, Trump advierte a Europa de la “desaparición de su civilización en los próximos 20 años o menos”. Más allá del aviso sobre la supuesta decadencia de Viejo Continente, Washington rescata la vieja doctrina Monroe, que durante el siglo XIX marcó una era de intervencionismo de Washington en América Latina dirigido contra gobiernos de izquierda, pero ahora con tintes trumpistas.

El ataque de Estados Unidos en Venezuela, tras un acoso político y militar desde el pasado verano, forma parte de la nueva estrategia. La presión e incluso injerencia electoral ―como en el caso de Argentina o Honduras― en favor de gobiernos y políticos afines es otro ejemplo.