El presidente estadounidense había amenazado una y otra vez con acciones militares en territorio del país caribeño

Primero fue una insólita, y enorme, concentración de buques de guerra y otro poderío militar estadounidense en aguas del Caribe. La mayor presencia de fuerza de EE UU en América Latina en décadas. En septiembre, comenzaba una campaña de bombardeos contra supuestas narcolanchas en aguas internacionales de ese mar y el Pacífico oriental, bautizada a posteriori como Operación Lanza del Sur. Ese mismo mes, el presidente estadounidense, Donald Trump, empezaba a insinuar la posibilidad de lanzar algún tipo de ataque militar contra territorio venezolano. En noviembre ya aseguraba que los días de Nicolás Maduro al frente del país sudamericano estaban contados. Esta madrugada ha asegurado que el líder chavista ha sido capturado y está fuera de su país.

Venezuela ha sido en la segunda mitad del primer año del nuevo mandato de Trump la gran obsesión del presidente republicano y su equipo de Gobierno. Lo que comenzó siendo una aparente declaración de fuerza, con el envío inicial de una flotilla de buques de guerra y más de 2.000 soldados, se ha convertido en un ataque en toda la regla de Estados Unidos contra un país soberano y una operación de cambio de régimen, después de meses de amenazas contra el gobierno chavista.