Tensión en América Latina. La orden de la Casa Blanca al Ejército estadounidense para combatir a los carteles en el extranjero propaga por la región ondas sísmicas que amenazan con alterar, todavía más, las relaciones de la Administración de Donald Trump con sus homólogos. La escalada de su Gobierno en la narrativa en la lucha contra el crimen trasnacional aumenta la presión sobre el régimen de Nicolás Maduro y al Ejecutivo mexicano de Claudia Sheinbaum, sobre el cual ha planeado el fantasma de la intervención militar desde antes de que el republicano regresara a Washington a su segunda presidencia.

“Estamos jugando con mano dura. Pronto podremos elaborar más al respecto”, aseguró Trump brevemente este viernes sobre la iniciativa, que fue adelantada en exclusiva por The New York Times. Esta obligó a Sheinbaum a responder rápidamente. “Estados Unidos no va a venir a México con los militares, no va a haber invasión”, subrayó la presidenta en su conferencia matutina. La mandataria insiste en este discurso desde hace meses a pesar de las señales de la Casa Blanca. Esta designó en febrero como organizaciones terroristas internacionales a seis cárteles mexicanos (el Cartel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, Carteles Unidos, el Cartel del Noroeste, Cartel del Golfo y La Nueva Familia Michoacana) y dos pandillas, Tren de Aragua y la Mara Salvatrucha. Sobre estas y sus operativos pesa ahora más presión que nunca.