Sheinbaum insiste en la “colaboración” y la “responsabilidad compartida”. La justificación principal de Trump para atacar a Caracas es el combate al narcotráfico. El mismo argumento que ha utilizado para presionar a México en distintos frentes
México lleva levantando diques de contención desde el comienzo de la escalada militar estadounidense contra Venezuela. Han sido meses de movimientos diplomáticos: concesiones, acuerdos, golpes de voz y hasta instancias a Naciones Unidas. Pero una vez materializado el ataque y la captura de Nicolás Maduro, la relación ha entrado en una nueva fase. Las amenazas de Donald Trump, que se han repetido con distintos destinatarios -Colombia, Cuba, México- desde la captura del presidente venezolano la madrugada del domingo, suenan más inquietantes. La posibilidad de una intervención contra México es ahora más verosímil que hace tres días. Cualquiera puede ser el próximo en recibir el castigo de Washi...
ngton, que ha desempolvado a fuego su visión de América Latina como su patio trasero. Desde el domingo, no ha pasado un día sin que la presidenta Claudia Sheinbaum trate de esquivar los dardos y rebajar la tensión.
La justificación principal de la Casa Blanca para atacar a Venezuela, saltándose todas las convenciones del derecho internacional, es el combate al narcotráfico. El mismo argumento que ha utilizado Trump desde la campaña electoral para presionar a México en distintos frentes: comercio, migración, seguridad. Sheinbaum se afana en repetir que la relación con el vecino del norte “es muy buena”, a la vez que reafirma su condena a la intervención militar en Caracas, que ha supuesto el asesinato de decenas de agentes del anillo de seguridad de Maduro, además de bombardeos selectivos sobre bases militares venezolanas. “Algo va a tener que hacerse en México”, ha dicho Trump en una de sus muchas entrevistas tras la captura de Maduro, que este lunes se sentó ante un tribunal en Nueva York acusado de varios delitos de narcoterrorismo.







