Podemos ser actores pasivos ante el dominio de las redes y su lenguaje por el trumpismo o explorar las formas de proteger nuestro espíritu crítico
La mejor comunicación de la Casa Blanca sobre la captura de Maduro en Venezuela se encuentra en una publicación de X que ha superado los once millones de visualizaciones. Se trata de un montaje de vídeo —apenas cuarenta segundos— en el que Donald Trump aparece asumiendo la presidencia de Venezuela. En el clip, generado con inteligencia artificial, el cabello color panocha del presidente se ha transformado en un pelazo moreno. El personaje luce, además, un notable bigote. El resultado es un híbrido entre Trump y Maduro que sonríe a la cámara y declara en un español chapucero: “¡Vamos a hacer a Venezuela grande de nuevo! Vamos a tener una gran fiesta, con todo, los tacos que quieran, mucho mariachi y mamacitas”. Resulta francamente complicado evitar la carcajada.
OK, WHO DID THIS???🤣🤣🤣 pic.twitter.com/wbfEhKwe0V
En X proliferan cuentas que se han especializado en este registro. Algunas se presentan abiertamente como parodias y otras se mueven en un terreno ambiguo entre el humor, la propaganda y la desinformación. Es el caso de “Il Donaldo Trumpo”, del que partió la difusión del vídeo del Trump convertido en Maduro. Se trata de un perfil de X que nació en 2021, cuando Trump fue expulsado de Twitter. Desde entonces, ha sido su mejor embajador gracias a una mezcla de sátira, spanglish caricaturesco y el culto al presidente. Sabe ridiculizar a los rivales de Trump y difunde imágenes manipuladas o fuera de contexto que refuerzan las narrativas trumpistas. Lo que empezó como una sucesión de chistes ha terminado por consolidar a un actor de la comunicación política que tiene ahora peso propio.






