Francia aboga por incluir componentes fabricados en Europa en cadenas de suministros de productos industriales y los países nórdicos se muestran recelosos

La Unión Europea busca impulsar los sectores industriales europeos que han perdido terreno a favor de las manufacturas chinas. Dar preferencia a los productos fabricados en Europa es una de las herramientas más relevantes que está ahora mismo sobre la mesa de la propia Comisión Europea. Pero hay diferencias en el seno de la propia UE: Francia la defiende abiertamente, mientras que los países nórdicos son muy escépticos. Y en medio de estas dos posturas, el Ejecutivo de la UE busca el punto de encuentro: “Creo que en sectores estratégicos, la preferencia europea es un instrumento necesario que contribuirá a fortalecer la base productiva propia de Europa [...]. Pero quiero ser clara. No existe una solución única para todos los casos. Por eso, cada propuesta debe estar respaldada por un análisis económico sólido y ajustarse a nuestras obligaciones internacionales”, ha proclamado su presidenta, Ursula von der Leyen, ante el Parlamento Europeo.

No es casual que en el borrador del reglamento de aceleración industrial adelantado por EL PAÍS no se haya incluido todavía si se va a exigir que entre los componentes de productos fabricados en Europa haya un porcentaje mínimo de materiales con sello de fabricación en los países miembros. El choque en este punto es claro. El presidente francés ha defendido esa idea esta misma semana. “La preferencia europea más sofisticada es el contenido europeo. Es en lo que estamos entrando ahora. Hay muchos sectores en los que no tendría sentido crear contenido europeo porque ya no se produce aquí [móviles, lavadoras]. Sin embargo, hay segmentos en los que sí se fabrica y en los que es la clave de la lógica del sector. El automóvil es un buen ejemplo”.