La siderurgia aplaude el endurecimiento de las barreras comerciales, pero China da salida a su sobrecapacidad de producción vendiendo a Europa productos más elaborados, de los que se ha triplicado su importación en la última década y media
La Unión Europea se encuentra ante el gran desafío de defender lo que, en un principio, fue el germen de su nacimiento con la declaración Schuman de mayo de 1950. En ese entonces, el ministro de Exteriores francés, Robert Schuman, pronunció un discurso para la historia en el que propuso que el carbón y el acero producidos por Francia y Alemania tuvieran una administración conjunta, con el objetivo de fomentar la paz entre dos países históricamente enfrentados y que h...
abían sido protagonistas del mayor conflicto bélico de la humanidad, la Segunda Guerra Mundial. Ahora, la UE trata de defender a su maltrecha siderurgia del acero extranjero, sobre todo de China, que tiene una abundante sobreproducción más barata y contaminante a la que quiere dar salida, y contra la que la europea no puede competir sin barreras arancelarias.
La última propuesta de la Comisión Europea consiste en recortar las cuotas de importación libres de aranceles casi a la mitad (18,3 millones de toneladas) y duplicar la tarifa a pagar cuando se supera ese umbral, del 25% al 50%. La medida, celebrada por la patronal de siderúrgicas, Eurofer, supone acabar con la temporalidad de la medida de salvaguardia que la UE puso en práctica para proteger su industria de acero. Esto es algo que permite la Organización Mundial del Comercio (OMC) cuando se produce un aumento de las importaciones de un producto que causen un grave daño a un sector, algo que podría haber pasado si no se respondía a las medidas que tomó Trump durante su primer mandato presidencial en 2018.







