La Comisión quiere que los Estados designen zonas de desarrollo manufacturero para sectores clave como las actividades de uso intensivo de electricidad
Bruselas quiere que el sector público ponga de su parte en el desarrollo de sectores estratégicos industriales europeos ayudando a sostener la demanda a través de compras y contrataciones públicas. Lo planea en su borrador del reglamento de aceleración industrial, en el que prevé que la contratación pública tenga en cuenta “requisitos de origen de la UE, de bajas emisiones, o ambas”. El mismo texto, al que ha tenido acceso EL PAÍS, también contempla obligar a los Estados miembros a que designen zonas de desarrollo industrial para esos sectores clave que Bruselas pretende reanimar, con una norma en la que también pretende obligar a los inversores chinos a que haya transferencia de tecnología y formación de mano de obra.
El objetivo final de estas medidas, como el Pacto para una industria limpia o el Plan para la energía asequible, pasa por que la industria europea vuelva a pesar un 20% del producto interior bruto en 2035. No obstante, esto tiene sus riesgos para los objetivos climáticos: llegar a una economía con emisiones cero en 2050 pasa también por descarbonizar el transporte −y no parece que la industria del automóvil europea esté en condiciones de garantizarlo− o por impulsar la producción eléctrica con renovables, nada fácil de hacer comprando solo producto europeo cuando, por ejemplo, China controla el 90% de la fabricación de paneles fotovoltaicos.








